Viajar en avión con niños (0-6): vuelo sin estrés

Hace pocos días tuve que viajar en avión. En mi recorrido por el aeropuerto, buscando dónde esperar las interminables tres horas previas, observé a una madre con su bebé de apenas unos meses. Se la veía relajada, y el bebé estaba súper animado.
Más tarde la volví a cruzar al abordar; el vuelo estaba retrasado, el ambiente algo caótico, pero ella porteaba a su bebé ya dormido con total tranquilidad. Ocuparon el asiento justo detrás del mío. Al despegar, pensé que el bebé lloraría por las molestias que podría ocasionarle viajar en avión, pero la madre supo manejarlo con mucha naturalidad. Durante el vuelo solo escuché gárgaras, risas y ruiditos de juguetes.
Todo esto quedó resonando en mi cabeza y fue mi inspiración para escribir esto. Si estás por viajar en avión con tus hijos y te preocupa qué pasará, respira: es normal sentir incertidumbre, pero se puede gestionar.
Aquí te traigo la guía definitiva para «preparar el ambiente» a 10.000 metros de altura, dividida por edades.
¿Cómo sobrevivir al vuelo sin perder la calma?
Viajar en avión con niños pequeños puede parecer un reto. Estas situaciones nos pueden parecer difíciles, generar dudas e inquietudes. Todo esto es normal. Lo importante es aprender a gestionarlo y estar preparados para cuando llegue el momento.
La anticipación: cómo preparar a tu hijo para el vuelo
Como siempre decimos, el cerebro del niño necesita saber qué va a pasar para sentirse seguro. Por eso es fundamental anticiparse a esta nueva aventura. Cómo preparar a tu hijo para viajar en avión:
- Bebés (0-1 año): algunas semanas antes del vuelo puedes comprar un avión de peluche para que juegue y hacer sonidos típicos del avión con tu boca para que se familiarice con el ruido.
- Alrededor del año y dos años: hacer cosas que los haga sentirse parte, dependiendo del desarrollo de tu hijo, puedes leer cuentos, mirar imágenes. Si es un niño/a que está en la etapa de “yo solo”, dejar que coopere en preparar su maleta, hacer juntos un pasaporte para que lo lleve en su mano en el momento de abordar y tenga algo en ese momento que lo mantenga atento y entusiasmado.
- 3-5 años: además de hacer las maletas o leer cuentos, también pueden jugar, hacer «juegos de rol» en casa con las sillas en fila y simular los ruidos del avión, los motores o incluso las turbulencias.
- De 6 en adelante: pueden hablar sobre lo que conlleva viajar en avión, mirar en el mapa, buscar el lugar a dónde viajarán, y hasta usar un globo terráqueo. Aprender sobre el nuevo sitio, qué harán durante el viaje y hasta puedes regalarles una pequeña cámara fotográfica que les sirva para capturar momentos inolvidables que podrán compartir juntos al volver.
El ambiente preparado: el equipaje de mano
Aunque el espacio sea muy reducido (sólo un asiento de avión), podemos aprovecharlo estratégicamente.
La mayoría de las aerolíneas permiten llevar una mochila extra para los artículos de tu bebé (comida, pañales, ropa) además de tu equipaje de mano personal, generalmente sin costo adicional. Esta bolsa suele considerarse un artículo permitido para el bebé, pero es recomendable revisar las políticas específicas de la compañía aérea. Qué tener en cuenta la hora de viajar en avión:
Para bebés:
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- Agua, leche y snacks (según su alimentación).
- Objeto de apego, puede ser un juguete de tela o una pequeña manta.
- Ropa extra, pañales, toallitas y un protector para el cambiador. Procura que todo lo que lleves sea maniobrable y pensado para el espacio que tengas durante las horas que dure tu vuelo.
- Tip para los oídos: Al despegar y aterrizar, ofrécele el pecho, el biberón, el chupete o un mordedor. La succión ayuda a liberar la presión de los oídos que se genera al viajar en avión.
Para niños de 2 años en adelante:
- Mochila que lleve él mismo con sus juguetes. Preparar juguetes que no use en casa y sepas que le gustarán, stickers, libros para colorear (los libros de pintura al agua son un buen acierto para estos casos), plastilina, libros de cuentos y algún juguete sin luces ni sonidos (evitar piezas pequeñas que se puedan caer y perder).
- Una novedad: Es un momento excelente para llevar un pequeño juguete nuevo envuelto en papel de regalo. ¡Les dará muchos minutos de concentración!
- Movimiento: Anticípate a su cansancio. Invítalo a dar paseos por el pasillo o ir al baño en los momentos de calma del vuelo.
¿Qué pasa si estalla la crisis y todo el avión mira?
Si ocurre tu peor pesadilla y tu hijo llora desconsoladamente, recuerda: no serás la primera ni la última. A veces nos intimidamos pensando que los demás juzgan y perdemos nuestra propia calma. Si nosotros nos estresamos, el niño se estresará aún más. ¿Qué hacer en ese momento?
Cómo calmar a un bebé en pleno vuelo:
- Respira y conecta: hablar con calma, despacio. Escuchalo y transmítele paz.
- Busca la causa: Si ya comió y jugó, quizás es incomodidad física (ropa muy apretada, frío/calor, dolor de oídos por la presión del vuelo). El cambio en sus rutinas también pueden alterar su estado emocional. Respetar sus rutinas lo más que puedas y asegurarse de vestirlo cómodo y por capas.
- Cancelación de ruido: Si está en tus posibilidades, unos auriculares para niños con cancelación de ruido son grandes aliados contra la sobreestimulación del motor.
En conclusión
Como siempre decimos, estar preparados, anticiparse y escuchar a tu hijo son tus mejores herramientas. Confía en las capacidades de tus hijos y que ellos también pueden. Y mi mejor recomendación, es llegar con mucha anticipación al aeropuerto; te dará la tranquilidad para disfrutar junto a tu familia el comienzo de esta nueva aventura.
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«Las fotografías utilizadas para dar vida a este espacio son obra de distintos creadores, disponibles a través de Freepik.»


