4 zonas clave para preparar tu hogar y la habitación del bebé según la filosofía Montessori

La llegada de un nuevo integrante de la familia trae consigo muchas emociones, sentimientos y dudas. Y como padres, queremos hacerlo de la mejor manera posible. Pero muchas veces no sabemos cómo ni por dónde empezar. Lo mejor es empezar por el principio, el lugar del bebé, generalmente su habitación.
Con esta guía sabrás qué hacer y cómo llevarlo a cabo en tu hogar desde el primer día según la filosofía Montessori, sin necesidad de comprar de más o gastar dinero innecesario.
¿Qué es Montessori? Y cómo lo aplico en mi hogar..
Muchas veces, caemos en el pensamiento de que Montessori es solo una moda; que se trata de tener cosas bonitas o caras, y caemos en la trampa de comprar objetos innecesarios, sin propósito, que luego no sabemos cómo hacer para que nuestro bebé las use.
En cambio, la filosofía de la Dra. Montessori está basada en el respeto y en favorecer el desarrollo físico y psíquico del niño. Busca fomentar su autonomía, independencia y seguridad, todo esto con libertad de movimiento. Si entendemos esto, será más fácil darnos cuenta de qué necesitamos realmente y qué cosas están de más.
La regla de oro que debemos tener en cuenta según la pedagogía Montessori es el ambiente preparado. Preparar el ambiente para el bebé. Es decir, que el bebé pueda usar y hacer propio ese espacio. Para esto es fundamental que los muebles estén diseñados y colocados a la altura y perspectiva del bebé. Un buen ejercicio es ponernos en su lugar: acostarnos en el suelo y mirar todo a nuestro alrededor por unos minutos nos dirá mucho más de lo que creemos.
Otros principios básicos que debemos tener en cuenta al elegir los muebles y objetos son:
- Cantidad (menos es más): evitar la sobreestimulación. El bebé observará todo a su alrededor y, a medida que crezca, intentará tocar y alcanzar todo lo que encuentre. No hace falta llenar la habitación de juguetes, sonidos, luces o colores chillones.
- Material: priorizaremos los materiales naturales como algodón, lana, madera. ¿Por qué? porque el bebé aprende de su entorno y de los objetos que están en él; los juguetes de plástico le darán muy poca información del mundo real (peso, temperatura, textura).
- Orden: que cada objeto tenga su lugar nos ayudará a nosotros, como adultos, a mantener el espacio organizado y a darnos cuenta de qué cosas funcionan. Para el niño, el orden externo se traduce en orden interno y seguridad.
- Seguridad: como ya sabemos, cuando los bebés comienzan a usar sus manos y más adelante a gatear, suelen llevarse todo a la boca para explorar su ambiente. Es vital tener esto en cuenta y colocar únicamente objetos que sean 100% seguros.
Habitación del bebé basada en la filosofía Montessori
Pensaremos la habitación dividiéndola en cuatro zonas o espacios, uno para cada una de las necesidades del bebé:
- Zona de Descanso: la cama del bebé. En vez de optar por una cuna con barrotes, elegiremos un colchón a ras del suelo o una cama bajita (cama Montessori). Muchos padres hacen esta transición después de los primeros meses de moisés o colecho. Esta cama permite al bebé levantarse y acostarse por sí solo cuando empiece a gatear, sin depender de un adulto, fomentando su independencia de forma natural.
- Zona de Alimentación: al principio cuando la alimentación consiste en amamantar o tomar el biberón, podemos hacerlo dentro de su habitación, ya que es un espacio privado e íntimo. Los momentos en los que alimentamos al bebé son momentos de conexión y calma y tener un rincón dedicado especialmente a este propósito (quizás con un sillón cómodo y luz tenue) ayuda a la conexión, seguridad y disfrute de ambos.
- Zona de Movimiento y juego: durante los primeros meses, colgar móviles Montessori sobre su cabeza (a una distancia que pueda observar y más adelante tocar) ayuda muchísimo al desarrollo de su enfoque visual. Un espacio con una alfombra cálida y un espejo irrompible a ras del suelo favorecerá que el bebé pueda mirarse y ver su alrededor. Cuando comience a gatear, incorporaremos una estantería baja con juguetes que iremos rotando según sus intereses y una barra junto al espejo para cuando intente ponerse de pie.
- Zona de Higiene: el espacio para el cambio de pañal también puede ser al ras del suelo o en un mueble despejado, para que a medida que crezca pueda participar activamente (sosteniendo la toallitas o el pañal limpio). Más adelante, podemos añadir un armario bajo con algunas prendas colgadas para que comience a vestirse por sí solo, junto con un banquito para poner y quitarse los zapatos.
Adaptar el resto del hogar
El niño vive en todas la casa, no solo en su habitación. ¿Cómo lo adaptamos?:
- En la cocina/comedor: cuando empiece con la alimentación complementaria, es ideal usar sillas altas evolutivas que se acoplan directamente a la mesa familiar, para que se sienta parte del momento y no aislado con su propia bandeja. Cuando sea un poco más grande, podemos habilitar un estante bajo o un cajón a su altura para que guarde y alcance sus cubiertos, platos y vasos, fomentando así aún más su independencia.
- El living: el lugar donde generalmente pasamos la mayor parte del día también debe tener un rincón pensado para el niño. Puede ser una alfombra con una canasta de juguetes, una pequeña librería o una mesita con una silla baja.
- El baño: si al iniciar la transición de dejar el pañal optamos por hacerlo en el baño, debemos preparar el espacio. Si usamos un orinal, hay que colocarlo en un lugar fijo con los productos de higiene a su alcance (papel, toallitas, cesto de basura, ropa de recambio). Si optamos por usar el inodoro familiar, debemos tener en cuenta de colocar un escalón seguro y un adaptador para el niño.
Si quieres saber más te invito a leer: 5 cambios sencillos en casa para fomentar la autonomía de tu peque (sin gastar una fortuna)
A tu ritmo y según tu realidad
Todos los cambios que hagamos deben estar pensados para nuestro hogar, nuestras rutinas y decisiones familiares. Lo importante es observar: ver qué podemos cambiar, sacar o agregar.
Si optamos por que el bebé duerma en nuestra habitación, podemos integrar ahí mismo las zonas de descanso y alimentación, y llevar la zona de movimiento al living/comedor. Todo lo haremos según nuestra realidad, pero siempre buscando lo mejor para el desarrollo del bebé.
Lo más importante no es el mobiliario, sino la actitud del adulto: observar, respetar los ritmos del bebé y acompañarlo con amor. Recordemos que Montessori no requiere gastar una fortuna; de hecho, suele ser más económico porque se compra menos y mejor.
¿Sientes que necesitas ayuda para adaptar tu hogar a la etapa de desarrollo actual de tu peque? A veces, ver las oportunidades de autonomía en nuestra propia casa es difícil cuando estamos inmersos en la rutina. Si quieres que le demos una mirada juntas a tus espacios y a los retos de tu familia, te invito a agendar una Sesión de Claridad gratuita de 30 minutos. Nos conoceremos y descubriremos por dónde empezar.
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Si quieres aprender aún más, Paula Polk Lillard y Lynn Lillard Jessen escribieron un libro fantástico «Montessori From The Start» basado en la filosofía de la Dra. Montessori, desde el diseño de la habitación del bebé hasta el fomento de habilidades para la vida.
«Las fotografías utilizadas para dar vida a este espacio son obra de distintos creadores, disponibles a través de Freepik.»

