Luchas constantes: cómo evitar peleas entre hermanos

«¡Es mío!», «¡Me pegó!», «¡Yo lo tenía primero!». Si estas frases resuenan en tu casa a menudo y sientes que vives en un campo de batalla: respira, no estás haciendo nada mal. El ruido de las discusiones constantes y las peleas entre hermanos puede agotar la paciencia hasta del adulto más zen, y es completamente normal que te sientas abrumada o abrumado asumiendo el rol de árbitro a todas horas.
Cuando estamos en modo supervivencia y el cansancio aprieta, lo primero que buscamos es cómo evitar peleas entre hermanos para recuperar la paz inmediata en el hogar. Es lógico. Sin embargo, te invito a cambiar la forma con la que miramos esta situación: las peleas entre hermanos no son un fracaso en tu crianza, sino una parte natural de su desarrollo. En realidad, son una oportunidad maravillosa (y sí, bastante ruidosa) para que adquieran habilidades de vida fundamentales, como la empatía, la negociación y la resolución de problemas.
En este artículo no vamos a buscar «culpables» o «quién tiene razón», ni a castigar al que gritó más fuerte. Vamos a entender juntos por qué suceden realmente estas luchas y te compartiré herramientas prácticas y respetuosas para que puedas acompañar a tus hijos, mediando desde la calma, el respeto mutuo y la conexión.
¿Por qué mis hijos pelean?
Que tus hijos peleen y luchen constantantemente, ya sea, por la posesión de objetos o situaciones diarias, es una situación completamente natural. El conflicto surge cuando no podemos conformar a ambos, ya sea por seguridad, edad o porque simplemente lo que quieren tiene dueño. Este deseo no se trata sólo del objeto material; nace de la profunda imitación y admiración hacia su hermano. En el caso del hermano pequeño, para él, el mayor representa la puerta al mundo de “los grandes”. Al no poder acceder a ese mundo, es normal que sienta una frustración que muchas veces termina en llanto descontrolado. Para el mayor, puede ser simplemente esa necesidad de mantener su postura y sentirse igualmente respetado.
Es por eso que nuestro objetivo como adultos no es cómo evitar peleas entre hermanos, lo que sería ir en contra de su naturaleza como ser humano. Sino acompañar esa emoción, esa frustración a la vez que mantenemos el límite con amabilidad y firmeza. Sin dejar de lado a ninguno.
Cómo evitar peleas entre hermanos: conexión antes que corrección
Lo primero que siempre debemos tener en cuenta es empatizar con quien está desbordado emocionalmente, de una manera real. Sin juzgarlo ni tratar de convencerlo de lo contrario o intentar que deje de llorar. Validar su emoción.
Algo importantísimo para que se sienta visto y escuchado: bajar a su altura y mirar a los ojos.
Usar palabras para ayudar a que exprese lo que siente:
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- “Me doy cuenta que te gusta lo que tiene tu hermano”,
- “A mi también me parece muy lindo”,
- “Entiendo que vos también quieras tenerlo”,
- “Yo también me siento así cuando veo algo que quiero y no puedo tenerlo”.
La clave está en buscar palabras o frases que nos hagan sentir cómodos al decirlas, que creamos realmente en lo que estamos diciendo.
Firmeza y amabilidad para mantener el límite
Una vez que conectamos y validamos la emoción de nuestro hijo, creamos un vínculo de confianza. Pero como adultos, es importante ser realistas: sentirse comprendido no significa que el niño dejará de llorar automáticamente. Muchas veces el llanto continuará porque la frustración de no obtener lo que desea es muy grande. Nuestro rol no es apagar esa emoción a la fuerza, sino brindarle calma mientras la transita.
Acompañando esa emoción es cuando podemos establecer el límite. Firmeza no significa autoritarismo; podemos sostener el «no» con amor y amabilidad. El primer gran paso es explicar el porqué real de la situación usando palabras claras y sin dar demasiadas vueltas. Puede ser por una cuestión de seguridad, porque el hermano lo necesita para el colegio o su deporte, o simplemente porque el objeto tiene dueño.
También es fundamental proteger el lugar de quien está en negativa de compartir sus cosas. Si se trata de un juguete de su propiedad y decide no prestarlo, está en todo su derecho. Podemos explicarle: «Ese juguete es de tu hermano y hoy decidió no compartirlo, y debemos respetarlo, al igual que respetamos las cosas que son solo tuyas». Sostener este límite sin culpas valida el espacio personal de uno y le enseña al otro una valiosa lección: aunque es completamente válido desear lo que el otro tiene, no siempre podemos tenerlo, y debemos aprender a respetar los límites de los demás.
Enfoque en soluciones: el poder de las opciones limitadas
A los niños pequeños les gusta sentir que tienen el control de sus vidas. Es por esto que nosotros como adultos podemos elegir dos opciones que sean válidas para nosotros y dejar que el niño elija una. Darle alternativas que hayamos analizado antes y que sean aceptables para nosotros le devuelve el “poder” al niño.
Así el niño podrá elegir qué hacer entre una y otra opción y todos estaremos de acuerdo. Puede ser que: le comuniquemos que su hermano está de acuerdo en que use por un rato sus cosas pero sólo por un momento y que después deberá devolverlas; o también buscar algo que sea sólo de él e intercambiar para que ambos se presten sus cosas.
Las opciones serán de acuerdo a nuestro ambiente familiar y cómo lo manejamos en el día a día.
El juego como herramienta de transición
A veces, cuando el niño no está desbordado sino solo curioso, la situación puede redirigirse con un simple juego. Podemos tomar el objeto en cuestión (con amabilidad y calma) e inventar un juego en el que todos participen, incluyendo a los adultos.
Esto genera buenos momentos de diversión y recuerdos valiosos. Fomenta que todos somos conscientes de a quién pertenece el objeto pero con permiso y aceptación de su dueño todos podemos disfrutar. Es una buena manera sobre cómo evitar peleas entre hermanos.
No olvidemos, como mencionamos al comienzo, el derecho de los seres humanos sobre sus cosas; y obligar a prestarlas (o hacer un juego de transición) puede generar resentimiento. Por esto, tenemos que tener en cuenta también que está bien decir: «Ese juguete es muy especial para tu hermano y hoy ha decidido no prestarlo, y debemos respetarlo», valida también los límites y el espacio personal de todos.
Frases que debemos evitar: qué decir en su lugar
No olvidemos que estos son los momentos en los que debemos mantener más la calma. Si como adultos vemos que la situación nos sobrepasa, tratar de alejarnos aunque sea cinco minutos, tomarnos un momento para respirar y regular nuestras emociones. Si hay alguien más en ese momento, otro adulto que pueda encargarse por un momento hasta que podamos volver con más calma y abordar la situación desde una mejor perspectiva, mucho mejor.
Lo que debemos evitar decir:
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- “Sos muy chiquito y no podés”: en su lugar podemos, como dijimos al principio, enfocarnos más en el por qué.
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- “Más tarde vamos y compramos uno para vos”: prometer cosas que después probablemente no cumplamos hará que tu hijo pierda total confianza con tí; y si por el contrario, cumplimos y más tarde le compramos lo mismo u otra cosa, daremos un mensaje equivocado sobre los deseos y frustraciones. En su lugar podemos recordar y ofrecer los juguetes que sí le pertenecen y que puede usar.
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- Gritar, quitar el objeto, guardarlo sin que nadie lo pueda usar, también son actitudes que como adultos debemos evitar. Esto generaría sentimientos negativos tanto en nuestros hijos como en nosotros mismos, y a veces, es mejor tomarse un momento y mostrar como adultos que nosotros también nos sentimos muchas veces abrumados pero que logramos regular nuestras emociones; que muchas veces no es fácil pero que todos podemos. En este momento es importante mantener el límite con firmeza y amabilidad.
Cuentos infantiles para motivarlos
Leer cuentos infantiles es una hermosa práctica. Generalmente el momento que elegimos leer un cuento, son momentos tranquilos de plena conexión y consciencia (antes de dormir, durante un baño, o por la tarde sentados o acostados en el sillón, en el patio). Es un momento de presencia tanto del adulto como de los niños. Y elegir cuentos relacionados a cómo evitar peleas entre hermanos ayuda a los niños a verlas desde otro punto, más conscientes y abiertos a escuchar el mensaje. Hay muchos cuentos infantiles que tocan este tema en general o hasta más específicos, solo es cuestión de buscarlos.
Te dejo algunas recomendaciones excelentes para leer juntos y reflexionar:
- «Yo Primero» de Miriam Tirado: La historia de dos hermanos. Lucas quiere ser el primero en todo: en llamar al ascensor, en escoger el juego, en hablar en la asamblea… Y claro, eso le trae muchos problemas y conflictos. Hasta que un día, con ayuda del hada, decide descubrir qué pasa si no se compite por todo. Ver este cuento en Amazon
- «Hermanos» de Rocío Bonilla: Un cuento visualmente hermoso y muy divertido que explora la relación entre hermanos. Ayuda a los niños a verse reflejados en esa mezcla de amor, admiración y pequeñas rivalidades (como querer usar las cosas del otro), demostrando que, al final, tener un hermano es un gran tesoro. Ver este cuento en Amazon
- «Tengo un volcán» de Míriam Tirado: Aunque no es exclusivo sobre hermanos, es el cuento perfecto para trabajar la frustración que siente el menor cuando le decimos que «no» puede tener el objeto del mayor. Enseña de manera muy gráfica (un volcán en la barriga) qué es el enojo y cómo utilizar la respiración para calmarse cuando estallan en llanto. Ver este cuento en Amazon
- «Soy más fuerte que la ira» de Elizabeth Cole: Cuando los niños están enojados, suelen manifestar su enojo a través de un mal comportamiento. Pueden gritar, llorar, tirar cosas, hacer berrinches, rabietas y rodar por el suelo; o todas las anteriores combinadas. Ayuda a controlar las emociones y sentimientos de tus hijos. Ver este cuento en Amazon
- «La niña huracán y el niño esponja» de Ilan Brenman: Este cuento no trata de hermanos. Sin embargo es una historia hermosa que nos demuestra que las diferencias entre las personas no nos alejan, sino que nos enriquecen. Ver este cuento en Amazon
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La frustración es una oportunidad de aprendizaje
La frustración es una oportunidad de aprendizaje tanto para los niños como para los adultos. El niño aprende de sus emociones y lo que siente, aprende a poner palabras a su llanto o gritos. Y para el adulto son oportunidades para poner en práctica todo lo que hablamos, sé que a veces no es fácil, pero si lo intentamos y practicamos en cada ocasión, cada vez nos saldrá más natural y serán buenas oportunidades para aprender a regular nuestras emociones como también ayudar a nuestros hijos a regular las suyas. Lo importante es ser conscientes, pacientes y sobre todo, creer en nosotros mismos y en nuestros hijos.
¿Sientes que la teoría es clara pero en el momento del conflicto te quedas sin recursos? Pasar de la lectura a la práctica en medio del caos no siempre es fácil, y está bien pedir acompañamiento. Si necesitas una hoja de ruta personalizada para la dinámica única de tu hogar, te invito a conocer mis asesorías familiares online. Trabajaremos de la mano con herramientas de Disciplina Positiva para que puedas mediar en estos conflictos desde la calma y transformar las peleas en oportunidades de conexión.
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